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El mapa más icónico del metro de Nueva York fue diseñado por Massimo Vignelli en 1972. En su propuesta trataba de resolver la confusión existente con las líneas y optó por representarlas en un diagrama: cada estación estaba indicada con un punto y las líneas tenían ángulos de 45 o 90 grados. La identificación cromática de mapas anteriores la conservó.

El nuevo mapa se publicó el 7 de agosto de 1972 y las críticas no tardaron en aparecer

La propuesta de Vignelli era muy geométrica y abstracta. Estaba llena de anomalías, porque se había diseñado como un diagrama, no como un mapa: los parques eran de color gris, no verde, el color de los ríos era beige, no se identificaban los barrios y Central Park, que tiene forma rectangular, era un cuadrado tres veces más pequeño que lo que tendría que haber sido.

Tanto para los habitantes como para los turistas era muy difícil diferenciar el subsuelo con lo que había encima, de modo que el mapa confundía más de lo que ayudaba. En algunos casos, incluso, se representaba la parada en una posición que no era la real.

El mapa se convirtió en objeto fetiche de los diseñadores de la época e incluso hoy en día sirve como merchandising de Nueva York.

El mapa fue diseñado pensando en simplificar la información y no en quienes tenían que utilizarlo

Es bastante curioso, especialmente teniendo en cuenta que se puede considerar un diseño fallido: fue diseñado pensando en simplificar la información y no en quienes tenían que utilizarlo.

Pero, ¿fue fallo de Vignelli? No exactamente. Según este artículo del New York Times él planteó cuatro mapas, que colectivamente debían dar al usuario toda la información que necesitaba, tanto geográfica como verbal. MTA decidió lanzar solo uno de ellos, el que viste antes.

1978: el diseño de Hertz

Solo 6 años después la MTA cedió a las críticas y sustituyó el mapa de Vignelli por un diseño con más precisión geográfica y con más referencias al «mundo real».

El nuevo diseño surgió de un comité, en el que John Tauranac (escritor) estudió varios diseños y buscó información para diseñar el nuevo y Nobuyuki Siraisi (pintor y diseñador japonés) viajó en cada línea de metro con los ojos cerrados para sentir las curvas en las rutas.

En resumen incluía los nombres de las calles, barrios y otras referencias, Central Park tenía su forma original, el agua volvía a ser azul y no beige y se corregía, entre otros aspectos, la rigidez de las líneas y los ángulos definidos por Vignelli.

Para ir cerrando

Vignelli pasará a la historia como el diseñador del mapa del metro de NYC —aunque hizo muchísimas cosas más—, pero la versión actual no es la suya y la que hizo, pese a ser alabada por diseñadores constantemente, no funcionaba del todo bien una vez que la hicieron pública.

Eso sí, su propuesta influenció las posteriores de forma más que evidente: el uso de la Helvética, el recurso del sistema cromático y el manual de identidad son trabajos increíbles.

Esta historia debería servir como ejemplo de que siempre hay que poner en primer lugar a quien va a utilizar lo que se diseña.

Induo

Autor Induo

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